Otero de Vizbayo, en lo alto de Ponferrada

Cruzando el Boeza por el puente Mascarón encontramos el camino de subida a Otero, el otero de Ponferrada, pequeño promontorio en las afueras de la ciudad y a los pies del monte Pajariel. Otero es un pequeño pueblo con solera que se organiza entre viñas y la iglesia de Santa María de Vizbayo, templo erigido en el siglo XI, de estilo románico con influencias mozárabes.

Etimología: Antiguo paso de río o paso de dos ríos.

Viz: ya sea de Vetus (antiguo) o de Bis (dos) refiriéndose a los ríos Sil y Boeza.

Bayo: Paso de un río, sitio vadeable.

Según Pueblos y Ríos Bercianos de Jesús García y García.

El paseo por Otero es obligado, comienzo y fin de todas los caminos que discurren por el monte Pajariel, rutas algunas para olvidarse completamente de la ciudad y otras de contraste que discurren por caminos poblados de encinas, robles y castaños que ocasionalmente se abren para mostrarnos Ponferrada, la que parece que podemos tocar con la mano ofreciéndonos unas vistas inmejorables de la ciudad que nada tienen que envidar a las del mismísimo Albaicín en Granada.

Otero es un pueblo de tradiciones vivas como sus fiestas de San Salvador, entorno al 6 de agosto en las que los vecinos comparten su alegría y su vino en la ronda de bodegas. En noviembre es imprescindible acercarse a su magosto celebrado en la Plaza el Rincón, junto al Bar Vica, en el que las castañas asadas se acompañan con chorizos o guiso de jabalí. La Semana Santa ponferradina también hace acto de presencia en Otero con el Vía Crucis al Pajariel, una procesión ensebre que parte de la iglesia para acabar en la cima del monte tras sus catorce estaciones.

Destacar algunos de sus rincones como su pequeño parque al lado de la antigua escuela y salida o llegada de algunas rutas ya mencionadas, el ya mencionado Bar Vica, bodega tradicional donde refrescar la garganta con un chato de vino o el antiguo matadero municipal de Ponferrada, a los pies de Otero y ya en el barrio del Puente Boeza.