La limonada, el elixir de la Semana Santa

Aperitivo estrella hecho de vino, limón, naranja y frutos pasos entre otros aderezos. Limonada, la bebida reina en nuestra Semana Santa.

Vino y frutas, la receta la dejamos en el secreto de cada casa, para preparar esta sangría 2.0 que los bercianos consumen durante estas santas épocas, solo mencionaremos su toque especiado gracias al aporte de la canela (siempre en rama) y su larga maceración de entre dos y tres semanas.

De orígenes inciertos, la bebida se presume como una forma de dar salida al vino malo del año añadiéndole el toque de limón, especias y frutos pasos. Existen excepciones a esta teoría ya que dicen los lugareños que en los Barrios de Salas y en Villar, zona de buena cuna, se utilizaba el mejor de los vinos para tales fines.

De la tradición surge la leyenda. A la limonada se le llama matajudios y al hecho de beberla, matar judíos. Y cuenta la misma que los cristianos en la Pascua se acercaban a las juderías en busca de venganza ya que consideraban a los judíos responsables de la muerte de Cristo. Las autoridades para calmar al pueblo y debido a que el consumo de alcohol estaba prohibido en esta época, permitían servir una bebida rebajada a base de vino, agua, limón, canela y azúcar.

La leyenda degenera por barrios, así se dice que en Ponferrada eran los judíos los que bajaban al río Sil a bañarse y ahí era donde les daban matarile, tiñendo las aguas del color de la limonada.

Tanto se ha escrito que hay referencias sobre el mismísimo Fernando El Católico que a la frase de «limonada que trasiego, judío que pulverizo» terminó firmando el decreto de expulsión en 1492.

Lo único que queda claro, y tomando las leyendas como tales, es que hoy en día solo se mata de boquilla y lo que manda la tradición es jarrear tanto cuanto se pueda, ya que la limonada se acaba con la Pascua y hay que esperar a otro año para rondarla de nuevo.

Cabe destacar que esta costumbre no solo se extiende a toda la provincia de León, sino también a otros puntos de la comunidad como Ávila, Segovia o incluso de Castilla, encontrando referencias escritas sobre la limonada en Moratilla de los Meleros (Guadalajara).

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